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04 de febrero de 2016
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Todas las preguntas, todas las respuestas
Por Juan Aguilar

Una frase que gusta mucho expresarse a la hora de esquivar  una respuesta es la siguiente; ¨La curiosidad mato al gato¨, y la frase que lo retruca; ¨Pero murió sabiendo¨. El 17 de Septiembre de 2015 empezó a regir en todo el territorio paraguayo, la ley n° 5282, de libre acceso ciudadano a la información pública y transparencia gubernamental.

Para muchos analistas, una ley  tan valiosa como la constitución del 92 o la independencia misma de aquel 14 y 15 de mayo de 1811. Esta ley es la herramienta más sofisticada que se pudo construir cívicamente  hasta ahora, en los 205 años de la república del Paraguay, en pos de combatir a uno de los gigantes que más lo agobia, lo tiene semi-inmóvil  desde casi su nacimiento como nación, este gigante es la corrupción.

Las repercusiones que ya comenzaron unos años antes de la vigencia de esta ley, dieron resultados en una gran cantidad de casos, anteriormente ocultada y custodiada por todo el sistema burocrático. El derecho a saber sobre lo que es de todos, lo público fue cercenado por décadas y también siglos.

Las consecuencias para la ciudadanía que hasta casi dos años atrás se mantenía sin armas jurídicas para combatir con respecto a la defensa de sus derechos de acceso a la información pública y el control ciudadano, fueron duras, hasta que ese telón de acero cayó. Esa caída hasta podría decirse milagrosa e impensada, tuvo una reacción como cuando uno destapa un alcantarillado y empiezan a correr las alimañas tratando de esconderse de la luz que les cae, donde siempre hubo oscuridad.

Estas alimañas nunca antes habían sido vistas, tuvieron que ser clasificas con distintos motes tales como: La niñera de oro, la Secretaria vip, la asesora viajante, la come papales y la lista sigue creciendo a medida que la ciudadanía va consultando e interesándose en la actividad de contralor de lo público.

El servicio público, en la mirada colectiva, ha tenido ciertas características que van referenciándose dentro de la percepción ciudadana, a la hora de expresar la calidad en la atención pública a sus usuarios, en casi todas las instituciones que presentan los tres poderes en el Paraguay de manera negativa  y con justa razón deplorable.

El rol del ciudadano en este nuevo escenario

Las exigencias del presente para el ciudadano, han cambiado rotundamente a su favor, las excusas para tener una actitud indiferente, desinteresada, escéptica, ya no quepan en esta nueva dinámica de lo público. La coyuntura exige a un ciudadano preocupado y ocupado por lo que es de todos, la vieja época donde la única actividad ciudadana clara, era ejercida solamente cada cinco años, como el voto, ha adquirido nuevos aliados, el control y uno que ha alcanzado buena empatía dentro de esa forma de expresar nuestra molestia, hacia aquellos que practican la corrupción, el escrache.

  

El desafío que tiene cada uno de los paraguayos  en este tiempo, es que dejemos cada día de ser habitantes y convertirnos en ciudadanos de primer nivel mundial. Este cambio de conciencia hará que la posibilidad de éxito y mejoramiento en la administración pública sea factible y deje de ser una eterna utopía colectiva. La realidad de hoy, nos muestra que ya no se puede ir para atrás y que el futuro debe ser construido, con participación, control, organización y propuestas.

 

El estado y la sociedad civil están desarrollando en conjunto espacios y plataformas donde la posibilidad de que el ciudadano aporte desde sus inquietudes son amplias. Un musculo en desuso se atrofia y  queda inerte si no se toma las medidas correctivas. Tenemos la brillante oportunidad que en más de dos siglos ninguna generación en el Paraguay ha podido osar en poseerla.

El cuarto poder, la prensa, ya no está sola en el rol de informar y perseguir las irregularidades, se le suma el quinto poder, las redes sociales, que conforman una coalición emergente con las distintas organizaciones de la sociedad civil, logrando acelerar las informaciones y alcanzar de manera personalizada los casos de corrupción.

No hay límites a la hora de desarrollar el ejercicio de acceder a la información pública, ninguna pregunta, es descartada o discriminada para el ciudadano. El ejercicio de cuestionar y controlar a las instituciones del estado, debe ponerse de moda en todos los departamentos, en todos los municipios, en todas las plazas y en todos los hogares, en cualquier espacio donde lo público es ejercido deberá tener a un ciudadano diligente que se empodere del derecho y la obligación de velar y controlar lo que es de todos.

Los partidos y movimientos políticos, exigirán a sus miembros el mayor cuidado y la capacitación permanente a la hora de desarrollar la transparencia en sus gestiones. Los castigos para quienes incurran en actos de corrupción, serán ejemplares e intolerables para con ellos, en cada organización política en él Paraguay.

Los niños tendrán la seguridad de que cada paraguayo, con la muy valorada garra guaraní, controlará cada guaraní que se utiliza a través del FONACIDE, porque el mal uso de los mismos es un robo al futuro de la patria. Los pacientes de cada hospital público, recibirán la mejor atención con instrumentos de primera generación y ya no tendrán que migrar al extranjero o aguardar meses para alcanzar una cita médica.

Situando nuestros ideales, en el lema de nuestro himno nacional podríamos motivar a que suene así...  Ni opresores ni siervos ni corruptos alientan… donde reinan unión, control e igualdad.

La curiosidad que una vez mató al gato, hoy en día gracias a la ley N° 5282, de libre acceso ciudadano a la información pública y transparencia gubernamental, tendrá un efecto nunca antes visto en el Paraguay, la noticia correrá como reguero de pólvora por las calles y los titulares de todos los periódicos tendrán como título de portada. ¨La curiosidad de la ciudadanía, mató a la CORRUPCIÓN¨.

La ciudadanía Paraguaya ya puede realizar todas las preguntas y tendrá la seguridad de que recibirá todas las respuestas.

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Asunción - Paraguay